Publicidad

Venganza Ardiente

Aún no se como tuve el valor de maquinar un plan como ese, pero era demasiado tarde porque el ruido de mi mano sonó en el silencioso pasillo al golpear la puerta. Todo mi cuerpo temblaba debajo de aquel ajustado y transparente camisón, que intentaba esconder bajo mi corta bata de seda, mientras sentía como del otro lado William giraba el pestillo y abría la puerta. Por un hueco de la puerta asomó su soñolienta cabeza esperando una explicación. - Necesito hablar contigo, es urgente, por favor déjame entrar. - dije mientras pensaba en el deseo de venganza que me movía para entrar en su cuarto.

No tuve que esperar mucho tiempo hasta que me abrió la puerta; lo justo como para ponerse unos vaqueros ajustados que marcaban desafiantemente su paquete abultado. Una vez dentro me preguntó: - ¿Qué quieres a estas horas? ¿Cómo es que Ms. Adams no te ha pillado en el pasillo de los chicos? - Luego me echó una mirada de arriba abajo sin saltarse ningún detalle y esperando una explicación. Antes de que una respuesta llegara a mi garganta, noté como su erección luchaba para salir de ese ajustado vaquero y pensé que eso le debía molestar como a mí me molestaban mis pezones que se habían endurecido, enseñando su bulto en la fina seda del camisón. Él me volvió a echar una segunda mirada esperando una respuesta y por fin acerté a decirle: - Pensé que como Nell pasaba el fin de semana con su familia, y no llega hasta mañana, pues que... tú y yo... bueno creo que me entiendes no. Ya sabes que Nell es mi mejor amiga, pero no tengo porque contárselo, así que si tú quieres.... - Entonces, mientras se acercaba a mi, me preguntó: - ¿Quieres decir que te acostarías conmigo? - Y mientras le asentía con la cabeza me acerqué a él lo suficiente como para que su abundante bulto se rozara con mi coño y que así el pudiera sentir mis dos pezones como cañones que le apuntaban en su corpulento pecho, mientras uníamos nuestras bocas en un húmedo beso casi interminable.

Me sentía extasiada por el olor a sexo que desprendía; era como un perfume que pedía a gritos que lo follaran una y otra vez. Comenzó a chuparme el lóbulo dela oreja y por un momento creí que me desmallaba, pero ya casi estaba medio desnuda y sentía como me recorría el cuerpo a lengüetazos, mientras mis manos lo cubrían a él. Por un momento sólo oí el ruido de su lengua hasta que me levantó y me susurró en el oído: - ¡Quiero follarte hasta que tu coño esté tan caliente como mi polla!. - La única sílaba que salía de mis labios era si, si, si....una y otra vez.

Me descendió hasta la cama y se apoyó sobre mí dándome un beso en el que sentí como su lengua juguetona recorría toda mi boca. Poco a poco fue bajando por mi cuerpo y después de separarme las piernas comenzó a darle lengüetazos a mi coño. Mientras yo daba gemidos de placer, él se dio la vuelta exigiendo un mismo trato y yo agarré entre mis manos aquella potente polla que besé y chupé una y otra vez mientras la subía y bajaba en mis escurridizas manos.

Yo sabía que era el momento, pero como él no paraba de mordisquearme como un niño ansioso ante un caramelo, no me quedó más remedio que escurrirme sobre él y darle la vuelta para poseerlo en ese momento justo en el que mi coño pedía más. Entonces fue cuando por fin sentí su enorme y juguetona polla en mi interior. Mientras me la metía una y otra vez yo pedía más y más.

Estaba extasiada y veía como él intentaba rendirse, pero le exigí más porque estaba en el derecho y continuó aguantando. Mientras lo cabalgaba notaba mi espalda sudorosa y como vibraban sus potentes muslos bajo los mios desinquietos. Ya llegaba a su límite y yo me sentía orgásmica cuando sacó su colorada polla y me regó con su leche el coño. Sentí en mi piel caliente aquel líquido que salía de su capullo, al tiempo que caía rendida sobre William. Mientras nos besábamos casi sin fuerzas, nos fuimos quedando dormidos el uno al lado del otro.

A la mañana siguiente, yo ya estaba despierta y vestida, esperando que ella llamara a la puerta, mientras él aún dormía. Sabía que lo primero que Nell haría era ir a ver a su novio William, así que sólo tenía que esperar. Como había predicho, la espera no fue larga y cuando tocó en la puerta William se despertó suponiéndose quien era la que había llamado. - Espera, escóndete bajo la cama. Seguro que es Nell. - Pero yo sólo lo miré sonriendo y le dije. - Gracias por esta noche, eres muy bueno en la cama, pero siento decirte que quizás no se vaya a repetir. - Sin decir nada más abrí la puerta y al ver la cara horrorizada de Nell le dije lo mismo que ella me había dicho hacía un tiempo cuando se había acostado con mi antiguo novio. - ¡Ah! Lo siento Nell, ya sabes que la carne es débil, pero de verdad que yo no quería, aunque como ya sabes lo hecho, hecho está. - Ella sólo acertaba a mirarme perpleja y yo la aparté y me marché por el largo pasillo sintiéndo el ardor y felicidad de mi venganza, dándo el paso definitivo para olvidar la traición de una amiga y un exnovio. Poco a poco se iban alejando las voces de explicación de William y los reproches de Nell, a lo largo del pasillo. Después de todo, pensé, la venganza puede ser ardiente.

Jane.

Envianos tus Relatos

 

directNIC Search
Hosted by directNIC.com