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Relato de una Experiencia

Este es el relato de una experiencia real, ocurrida como venganza a mi marido, por traidor y embustero.Soy una mujer jóven, hermosa y casada desde muy jóven con un hombre alque adoro, pero al que no por eso debo consentir todo. El caso es que decidimos de mutuo acuerdo ampliar nuestro horizontes sexuales y comenzar a realizar trios con personas que contactariamos a través de la Red. Por empezar de alguna forma, comenzamos con una chica madrileña,un poco mayor pero muy bien conservada y sobre todo muy marchosa, que me metió mano hasta en el carnet de identidad y eso que se suponia que el asunto iba destinado solo a mi maridito, que gozó como un poseso.El caso es que cuando me frotaba las manos esperando mi revancha, mi marido se rajó de forma descarada, alegando que con un tio era más peligroso, le daba apuro, etc...Lo hubiera matado y a partir de ahi comenzé a maquinar mi venganza. Puse un anuncio en Internet, buscando un hombre para una situación especial. El asunto era el siguiente: Debiamos quedar, sin cita ni vista previa, salvo fotos, en el baño de caballeros de un cine de una ciudad española, en el cual debian follarme y sobre todo lo mas importante, hacerlo sin preservativo. Esta última premisa me parecióque iba a cortar a todo el mundo, pero no, recibí bastantes respuestas yme decidí por un jovencito de 19 añitos, al que llevaba yo 7 años de ventaja y experiencia y que pensé me podria dar menos problemas y que además portaba un aparato descomunal.El diá D llegó y Yo del brazo de mi marido aparecí por el cine en cuestión, de modo que en mitad de la sesión y a la hora convenida, expuse una escusa a mi marido para ir al baño y salí corriendo, llegando un poco alterada y totalmente excitada al baño de caballeros.Entré y estaba totalmente desierto, lo cual me descompuso, pero al instante se abrió la puerta detrás de mi y apareció mi contacto, al que reconocí por la foto.Sin mediar palabra, según lo convenido, nos introdujimos en un servicio cerrado, ambos visiblemente alterados. Se le notaba la juventud, era todo prisa... antes de que me diera cuenta me había levantado la falda y bajado las bragas. Me tocaba todo el cuerpo y me besaba alocadamente e intentaba introducir su enorme pene, frotándolo y presionando una y otra vez, aunque era evidente que desde esa posición era imposible.Le tuve que sentar en la taza y sentarme en sus piernas, agarrando y conduciendo aquel enorme falo hasta que poco a poco me lo introduje por completo.No duró mucho, su emoción iba en aumento y tardó muy poco en inundarme entera.... pensé que me iba a ahogar....... y yo.... no esperé más, cojí mis bragas, me recompusé la falda y le dejé allí tirado, volviendo con mi maridito.....La venganza se perpetró después, en mi casa, mi cama y cuando mi marido, me hizo el amor... y llovió sobre mojado.

Maria XX.

mariadlp@hotmail.com

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